Archivos Mensuales: enero 2012

¿Qué es el acompañamiento terapéutico?

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El acompañamiento terapéutico es simple y profundo a la vez. Acompañamos a alguien cuando estamos a su lado y tomamos su mano, cuando lo escuchamos y lo ayudamos a estar en contacto sutil y pausado con su mundo interno. Cuando esperamos y preguntamos oportunamente, ayudando a que la persona se de cuenta y exprese lo que empieza a formarse en el interior. Es como una persona que está en el bote y se mantiene en contacto con el buzo que se sumerge, a través de una manguera de oxígeno. Ese oxígeno es  la presencia cálida y aceptante del acompañamiento. Se trata de seguir a la persona en su auto-inmersión, y de apoyar lo que se manifiesta en el proceso. Se trata de utilizar las técnicas oportunamente para que lo que quiere suceder, suceda. Por ejemplo una persona está sentada, con la espalda erguida a medias y la cabeza hacia atrás. Se resiste a su cansancio sin pensarlo, de manera habitual. El acompañante terapéutico le pide que observe su cuerpo y describa lo que siente hasta que la persona toma contacto con su lucha interna e inconsciente entre esas dos partes: la que quiere mantenerse erguida y la que quiere desplomarse. Luego apoya al paciente para que se permita sentir ese cansancio y expresar las emociones que están contenidas en él, a lo mejor tristeza o desesperanza o sueño faltante. Ante la parte que le dicta a la persona estar erguida y en actitud de lucha, apoyamos la parte negada y la valoramos (“tienes derecho a descansar”), la apoyamos para que siga el movimiento natural de su cuerpo y se entregue a él. De esta experiencia surge una nueva vivencia cuyo significado emocional suele ser impredecible. Memorias, sentimientos, reclamos y voces interiores largamente marginadas se hacen escuchar. La persona las acoge con el apoyo del acompañante terapéutico, descubriendo que hay necesidades importantes que deben ser satisfechas y creencias que la limitan a  hacerlo. El acompañamiento terapéutico suele ser de especial utilidad con personas con síntomas permanentes como migraña, úlcera o cansancio crónico, hasta personas con esclerosis múltiple, ya que trabaja con el cuerpo y sus contenidos emocionales.

¿Por qué la terapia debe tomar en cuenta al cuerpo?

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Un cosa es entender y otra darse cuenta desde las entrañas. Una cosa es saber que somos mortales, por ejemplo, y otra es sentarse junto al cadáver de una persona amada; una cosa es decir que creemos en Dios y otra tener una experiencia extática transpersonal, y así sucesivamente. De la misma manera, en terapia no nos interesa que la persona sepa cosas sobre sí misma, sino que le sucedan. La gnosis terapéutica es organísmica: el cliente tiene una experiencia  reveladora que se manifiesta como un acontecimiento fisiológico de primer orden. Es lo que en Gestalt se llama un darse cuenta o una introvisión. Lo demás son especulaciones que no producen un cambio en la sensibilidad y la manera de actuar del participante, es decir: un cambio orientado a la integración de la personalidad.