Cómo conocer nuestra sombra…

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Si identificamos a la luz con el yo conciente, o sea con aquello que sentimos, hacemos y decimos de manera conciente durante nuestra vigilia, la sombra de un ser humano sería aquello que permanece oculto, o sea aquellos sentimientos, impulsos y creencias que no aceptamos como parte integrante de nuestra personalidad y sin embargo la condicionan y permean profundamente. Generalmente, cuando nos asomamos a esos agujeros, rechazamos la experiencia y decimos, como el criminal que alega locura pasajera, “es que ese no soy yo”. El cristiano paciente y bondadoso que a través de un mal comentario hace daño a otra persona, desconoce en sí mismo el resentimiento y la violencia que alberga en contra de otros. Sencillamente sus creencias sobre sí mismo le dicen que él no es así, que eso “está mal”, y lo repudia, lo ignora y vive sin aceptar el odio que lo está enfermando por dentro. Cuando en terapia esa persona contacta con su sombra y ese odio explota (en contra de su padre, de su madre, de su hermano o de su amigo), puede asustarse de sí misma y huir, tratar de negar la experiencia, pues no se da el derecho todavía de amarse a sí misma tal cual es y no como imagina ser. Desde este punto de vista, la moral es un dispositivo que impide a las personas aceptarse como están siendo, y genera una escisión interna. Junto con ella, vienen la sombra y las nociones de bien y mal. El pecado original, simbólicamente hablando, podría estar relacionado con la aparición de la sombra en el ser humano, con el origen de la moral y los tabúes, con el árbol del Bien y del Mal. La sombra abarca aspectos dolorosos como el mencionado odio, pero también aspectos maravillosos. Muchas personas, por ejemplo, alienan o ponen en su sombra la autoconfianza, la inteligencia o la sensiblidad. Sencillamente no aceptan que son inteligentes o fuertes o bellas. Para conocer nuestra sombra podemos recurrir a nuestra idea de lo que somos y lo que no somos: generalmente la sombra será aquello que creemos no ser y será confirmada por nuestra antipatía o fascinación espontánea hacia ciertas personas que son así. Apropiarse de la sombra es un proceso de empoderamiento individual. Agregamos libertad, potencia y naturalidad a nuestra vida.

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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