El inquilino que tenemos adentro

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Una de las frustraciones del terapeuta suele producirse cuando quiere estimular una actitud en su cliente: la actitud que éste necesita para superar un problema. Un caso ejemplar: una mujer no encuentra la fuerza para dejar a un marido violento. El marido puede, aún más, haber violado a su hija, y ella defenderlo y descreer de su hija que lo denuncia. Evade por todos los medios confrontar al marido y sobre todo contactar con su propia ira. El terapeuta reacciona ante la debilidad de la mujer deseando que se enoje, con lo cual se convierte en el objetivo de la proyección de la mujer y comienza a representar, inconscientemente, al marido en quien ella ha alienado su agresividad. En este momento, ella tiene dos partes: su yo conciente y “el inquilino”, generalmente una figura onírica que se ha presentado ya en un sueño. La mujer ha soñado, en efecto, que un hombre rudo se choca con un auto de policía, se baja del auto y golpea al policía. Consciente repentinamente de lo que está sucediendo entre él y su clienta, el terapeuta entra en contacto con ese inquilino o figura, que está manifestandose a través de señales sutiles (probablemente la mujer ha cerrado una de sus manos en un puño y no se da cuenta). Utilizando la irritación que le produce la mujer, el terapeuta le dice: “Estoy cansado, trato de ayudarte y créeme que lucho contigo, pero eres dura como un muro, mira ese puño. ¿Qué quieres hacer con él? Mantenlo cerrrado y dime qué te está transmitiendo”. De esta manera, el terapeuta empezará a trabajar en el proceso de reidentificación de la mujer con su inquilino (la figura onírica que golpea al policía-marido). A partir de este momento, la terapia se ha vuelto viable. La mujer deja de quejarse y de mostrarse débil. “Estoy cansada de que mi marido me cele, es algo que no aguanto. Hace un rato me llamó por teléfono. Creo que no necesito en mi vida que alguien me controle”. De igual manera, todos llevamos en momentos de crisis un inquilino, una figura onírica que contiene la energía necesaria para salir de un problema y que está tratando de manifestarse en nuestra vida. De que lo veamos y nos reconozcamos en él, depende el éxito del proceso.

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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