¿Qué aprendiste de tu divorcio?

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El divorcio suele ser una experiencia dolorosa. Tras un periodo inicial en el que parecía haber afecto y mutua aceptación de ambas partes, las cargas de la vida cotidiana hacen saltar las diferencias de criterio e inclinaciones, hasta convertir a ambas personas en malos compañeros de ruta. Lo que primero suele verse son los defectos del otro, su dificultad para amoldarse a nuestra visión de la vida. Una persona puede jugar el rol de víctima y la otra el rol dominante, una puede exigir y la otra dar el brazo a torcer por un momento (hasta que hace uso de su rabia o su resentimiento), una puede pedir cercanía y la otra buscar mayor independencia, una puede asumir mayores responsabilidades y la otra desentenderse o justificarse para no asumirlas. En muchos casos, dentro de nuestra cultura, el hombre se aleja de la casa (o bebe con sus amigos) y la mujer se convierte en una madre o esposa irritante. Sentirse atado a alguien que nos hace infeliz parecería ser la paradoja del divorcio. Tratar de entender lo que sucede, poner de nuestra parte y buscar un arreglo razonable, no suele servir de nada: es como si cada persona se diera la razón a sí misma, abierta o encubiertamente. Frente a la pelea externa, está además el “teatro mental”: esa pelea que libramos con nosotros mismos y nuestra pareja en nuestra fantasía. Y es que en realidad no vemos al otro como en realidad es, sino a través de nuestros fantasmas y proyecciones. Un hombre fuerte y expresivo puede, a los ojos de una mujer que juega el rol de víctima, aparecer como un tirano. Una mujer sensual y espontánea, a los ojos de un hombre inseguro puede aparecer como una prostituta, etc. Las acusaciones que se cimentan en pretendidas “pruebas” de lo que el otro hace en contra nuestra no son más que proyecciones de nuestros fantasmas y miedos más secretos. Acusar al otro suele ser una manera de eternizar el problema. Tras varias idas y vueltas, vienen la separación y el divorcio, con las peleas en torno a la custodia, los horarios y el mantenimiento de los hijos. Finalmente, sientes que has pagado un precio demasiado alto por la convivencia. Si este es tu caso, la pregunta es: ¿Cómo enfrentar lo que viene? ¿Cómo extraer un aprendizaje vital de lo que te sucedió, para actuar mejor en el futuro? Si quieres aprender de tu experiencia, puedes venir a terapia. Yo te ayudo a  contactarte con esa parte de ti mismo —o de ti misma— donde reside la fuerza que necesitas, esa fuente de lucidez y bienestar que te permitirá enfrentar el futuro con mejor actitud. Generalmente,  los conflictos de relación que viviste no son casuales: son la expresión de temores, creencias y condicionamientos antiguos que nunca has revisado ni asumido libremente. Superar el divorcio no es “olvidar lo que sucedió y moverse a otra cosa”, sino aprender de lo sucedido y desarrollarte como una persona más libre, más sabia y más intuitiva en el futuro. Si este es tu deseo, puedes contactarme por Facebook (Adolfo Macías terapeuta) o pedir una cita en: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com   Si lo prefieres, llámame al 097 330894 – 2285545

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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