Salir de la adicción

Estándar

La recuperación exitosa de un adicto pasa por varios requisitos, siendo el primero de ellos que el adicto tenga conciencia de su dependencia, es decir: sufra a causa de ella y desee dejarla, aunque no lo haya conseguido. El daño debe superar al bienestar. De suyo, el bienestar es intenso las primeras veces, pero cuando el consumidor cae en adicción, el placer es pequeño o casi nulo, comparado con el deterioro y la resaca resultantes. Se trata de la dependencia hacia una sustancia que nos produce más que nada malestar, aumentando nuestra susceptibilidad y fragilidad ante los problemas de la vida, incapacitándonos para acumular energía y emprender cambios. El adicto trata de dejar la sustancia, pero no encuentra la fuerza o la motivación para sostenerse. Los problemas parecen superarlo o ser más grandes de lo que son en realidad. Antes de llegar a la adicción, la persona se aferra al consumo porque éste remplaza una “experiencia faltante”, es decir: el tímido se enamora del alcohol porque lo desinhibe, el rígido agresivo porque lo vuelve más afectuoso, el mártir porque lo hace sentir fuerte e independiente, el que se aburre porque entonces puede divertirse, etc. Lo mismo sucede con drogas como la cocaína o la base. Son compensaciones, inicialmente, pero luego fracasan. La sustancia agota su poder y sólo produce daño, pero el adicto sigue pegado a ella por dependencia fisiológica y por la ilusión de que una vez más las cosas van a ser como antes y la sustancia va a funcionar de mil maravillas. La verdad es que nunca más va a poder difrutar de las drogas. Cada vez va a ser peor. Ha llegado al final del camino y la única opción es destruirse o salir. Para recuperarse, la persona necesita trabajo corporal y respiratorio, que la “devuelva al cuerpo” y la tonifique (es como volver de entre los muertos, hay que sentirse de nuevo en este mundo). También necesita una terapia psicológica que le ayude a reencuadrar su vida y definir los cambios que necesita hacer en la parte externa y en la interna para mejorar su calidad de vida. El tímido que se desinhibe con alcohol, deberá aprender a soltarse y ser expresivo en sobriedad; el rígido, a ser flexible; el dependiente emocional, a ser más libre, etc. Todo aquello que condujo a la adicción debe ser sanado. Se deben hacer cambios en la manera de vivir, incluso tomar decisiones drásticas cuando son necesarias (divorcio o reparación de la pareja, confrontación con familiares victimizados, cambio de trabajo, etc). Todo con el objetivo de pararse en los propios pies y ser uno mismo. Después de todo, nadie quiere huir de su sobriedad si ésta vale la pena, es decir: si produce placer, desafíos y realizaciones significativas, que hagan sentir viva a la persona. El camino de la sobriedad, a la larga, es el camino de la autorealización. Si quieres pasar por este proceso, yo te apoyo con terapia psicofísica y emocional. Solo comunícate conmigo al 2285545 / 097330894  o escribe a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com

Anuncios

Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s