Terapia para el cambio laboral

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Un hombre viene a terapia. Su matrimonio está en crisis. Hay una sensación de vacío y aburrimiento general, que se refleja en la falta total de interés sexual de ambos. Él valora a su esposa, la ama pero siente que está “muerto por dentro”. Todo el día se pasa trabajando y cuando puede, se va a beber con sus amigos. Beber es lo único estimulante en su vida. Tomarse un trago y liberarse de esa espesa nube de tedio que lo abruma después de una semana de trabajo. El hombre cree tener problemas con el alcohol y con su esposa. En realidad tiene problemas con su trabajo. Al someterse a una rutina laboral que considera ineludible y en la cual carece de estímulos para desarrollar su talento y ser feliz, el trabajo se ha vuelto una simple lucha por la subsistencia y el cumplimiento de sus “responsabilidades”.  Cada día hay un problema, dice: “apenas se arreglan las cosas ya se produce un incendio, y hay que correr de nuevo para apagarlo”. A su manera de ver, no lo dejan vivir en paz. Experimenta su vida como un penoso esfuerzo por sostener un edificio de naipes siempre a punto de caerse. Su sueño es ganarse la lotería, irse de vacaciones a algún paraíso tropical, volver a ser joven y empezar otra vida. Por eso disfruta tanto en el cine, con sus personajes favoritos de aventuras y cuando la película se acaba, hay algo triste en el aire, una desazón, un descenso. Pero eso, naturalmente, “son tonterías”. “Hay que ser real”, explica. “Esto es lo que hay, y muchas personas no tienen lo que yo tengo”. En este momento detecto a dos personas: el héroe de aventuras que pugna por surgir y el realista desencantado que lo desvaloriza. Naturalmente, es posible vivir de otra manera, pero la voz interna del crítico asoma para desbaratar cualquier sueño. Detrás de esta voz hay un fantasma: el de su padre. A fuerza de equivocaciones, aprendió el cliente a darle la razón, y ahora su padre vive en él y le impide actuar de manera más placentera, más expansiva y aventurera. Al explorar sus deseos de aventura, hay un negocio que le gustaría montar: un hotel en la playa. Nada le impide hacer esto, pero supone un riesgo. En este momento debe evaluar si la seguridad es realmente un valor por el que se debe pagar a un precio tan elevado como el del agotamiento existencial. Cuando considera seriamente la posibilidad de hacer cosas nuevas con su vida, de empezar con una aventura profesional llena de imprevistos y posibilidades, en un lugar de su preferencia, todo su cuerpo se llena de una corriente inquietante. Es como si el sol y el aire salino ingresaran al espacio cerrado de la consulta. Cuando le pregunto si conoce a alguien que emprendería una aventura como ésta, responde que sí: tiene un tío sensacional. Mientras describe al tío le brillan los ojos. Un tipo genial, que vive bien y tiene lo que quiere, aunque una vez quebró y tuvo que volver a levantarse. En realidad está hablando de sí mismo, de su propia necesidad de aventura y emprendimiento. Inmediatamente dibuja en un papel el hotel que desea construir y su voz cambia: todo su ser irradia energía y vitalidad. De pronto, un ser maravilloso y vivo me habla… (Para tomar una cita, escribir a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com     o llamar al 0997330894 / 2285545, Quito).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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