¿Te amas a ti mism@?

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20060606155815-mujerCuando Jesucristo habló de un mandamiento principal, que rige sobre los demás, habló de amar a los otros como nos amamos a nosotros mismos. Más que un imperativo moral, se trata de una verdad psicológica: la forma en que tratamos a las otras personas se halla íntimamente vinculada a la manera en que nos tratamos a nosotros mismos. No podemos ser infelices y proporcionar felicidad a los demás con nuestro contacto. Y sin embargo, muchas personas creen que sí se puede ayudar a otros mediante la práctica del sacrificio y la auto-postergación. Un conjunto de creencias sombrías parecen ocupar nuestro corazón cuando nos auto mutilamos, por ejemplo, obligándonos a trabajar en algo que no nos gusta o sosteniendo una relación con una persona a la que no amamos, por recibir algo de cuidado o de seguridad… Se podrían poner muchos ejemplos de auto postergación, comenzando por el mal cuidado que le damos a nuestro propio cuerpo. Sobrecomemos o fumamos, tomamos café o aliñamos excesivamente la comida, para sentir algo de placer. Es como si, en el fondo, nos hiciéramos daño, porque no amamos el tipo de vida que desempeñamos. Para la persona auto-postergada, la vida es lo que le sucede, algo que no se elige. La cultura popular provee un arsenal de frases consoladoras para ella: “es lo que hay”, “al menos tengo un techo bajo el cual cobijarme”, “cada quien carga con su cruz”, “hay que darle duro”, “así es la vida”, etc. El mundo convertido en un campo de concentración parecería ser el paradigma de esta cultura de martirologio. Como resultado de esto llega el resentimiento, la amargura y la irritabilidad constante, ejercidos contra otras personas. Sí yo mismo me obligo a trabajar sin descanso en una tarea dura y sin estímulos (una tarea que no elegí), mi rabia desbordará sobre mis colaboradores, cuando se rían o actúen relajadamente. Es el caso de la madre sufrida que soporta una existencia de sacrificio contante. Si yo misma considero que ser libre es un imposible, ¿qué clase de mensajes enviaré a mis hijos? Los mismos que me carcomen por dentro: la vida es dura, cierra la boca, no llores, tienes que hacer lo que te dicen, etc. Como resultado de esto, mis hijos empezarán a enojarse, a fumar marihuana o hacer cualquier cosa que les permita fugarse del ambiente tedioso del hogar y del colegio, hasta provocarse una crisis familiar. Muchas mujeres traen a terapia a sus hijos, sin darse cuenta de que son ellas las que merecen y necesitan verdaderamente ayuda. La primera y fundamental forma de auto-postergación es la alienación de la libertad: dejo que otros me digan lo que soy y lo que debo hacer, dejo que otros decidan por mí, sepulto mis deseos en el pozo de las decepciones y me impongo una manera “realista” (en realidad hostil) de ver el mundo. Es así como me convierto en una persona rígida. ¿Así es la vida? ¡No! ¡Así NO es la vida, así somos nosotros cuando nos auto-postergamos! Si algo de esto sucede en tu casa, es hora de liberarse de estos atavismos culturales y psicológicos que nos impiden amarnos a nosotros mismos para poder amar a los demás desde una sensación de bienestar y plenitud existencial, sin manipulaciones, con respeto a su libertad y su autenticidad. Entonces siendo generosos con nosotros, seremos generosos con quienes nos rodean. (Para tomar una cita, escribe a adolfomaciasterapeuta@yahoo.com).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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  1. Muchas gracias por compartir estos artículos, son muy decidores pese al corto espacio que ocupan. Solo una observación, el símbolo @, lejos de representar a ambos géneros, es una incorrección gramatical. Es el sentido de lo que uno escribe lo que nos convoca a mujeres y hombres en una palabra o frase y en eso sus artículos son muy inclusivos y respetuosos.

    • Gracias por su comentario, me ayuda a tomar una decisión que ha sido siempre difícil de tomar, puesto que me resulta molesto usar este símbolo; sin embargo, a veces creo que muchas personas le dan un valor y lo incorporo al texto. Tiene usted razón: es simplemente una incorrección gramatical rodeada de prejuicios.

  2. Me parecen muy refrescantes y recordatorios temas… los que se expone. nos hacen volver a “casa”…. cuando la inocencia inundaba nuestra mente.. y nos parecia muy natural lo arriba expuesto….
    gracias Adolfo.
    Saludos Cordiales
    Jairo.

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