Mi sentido de vida

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393616_415724458486628_480353920_nTener un sentido de vida es vivir de manera congruente. Lo que hago lo hago de manera acorde a mis creencias y sentimientos, expresándome siempre de manera auténtica y practicando ciertos valores que he acogido libremente, como resultado de mi proceso existencial. Soy el que soy. Y para serlo necesito primero separar mi autoimagen de la imagen externa que deseo proyectar, es decir: deshacerme de temores y creencias que me hacen actuar en función de lo que otras personas esperan —o me imagino que esperan— de mí. Cambio la aprobación externa por la interna. A través de la introvisión, me siento, me descubro, me doy cuenta de la manera en que vivo y actúo, para corregir el curso y salir de la contradicción a la unidad. Para esto debo atreverme a aceptar mi infelicidad y entender la exacta naturaleza de la misma. Hace poco una mujer me decía: “Tengo depresión, y quiero salir de ella. Le temo a mi depresión… mi familia también tiene miedo de que me deprima. Cuando me deprimo nada parece tener sentido, mi vida parece no tenerlo… Es más, llego a preguntarme qué sentido tiene la vida”. Inmediatamente después de escucharla, la felicité: su depresión era un aliado. La pregunta que se hacía esta mujer valía la pena. Generalmente tememos a una crisis, tememos confrontar el vacío. Pero sólo la crisis nos impulsa a la transformación, a la aventura existencial y al cambio profundo que significa atrevernos a ser nosotros mismos, arriesgarnos a hacer cambios importantes y concretos (renunciar a un trabajo, decirle a alguien algo que nunca le dijimos, arriesgarnos a lo nuevo, etc.) para empezar a llevar una vida digna de ser vivida, pese a sus dificultades. Trazarnos una meta acorde a nuestro talento y nuestras posibilidades, y caminar de tal manera que el camino, más allá del logro obtenido, valga la pena. Por supuesto: lo cómodo sería vivir plácidamente, sin sentir dolor, desempeñando los roles que se nos asignaron como madre, padre, empleado, etc. ¿Pero cuántas personas hacen esto y son verdaderamente felices? La vida nos enseña que pocos. Tampoco quienes llevan una vida con sentido son felices de manera permanente; pero su vida tiene motivación y sus dolores un valor que los de la persona incongruente no tienen. Usando la frase de Carlos Castaneda, su camino es un “camino con corazón”. Por lo tanto, su dolor es enseñanza e inspiración, sus sacrificios merecen ser vividos. Y acepta sus momentos de felicidad agradecidamente, porque sabe que la vida es pasajera y el instante lo único que tiene. Por esto, en terapia, apoyamos a las personas en este maravilloso viaje de autodescubrimiento y sanación que permite llegar a experimentar la vida de una manera significativa (Pide tu cita escribiendo a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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  1. excelente…. no es facil aveces descubrir q verdaderamente se desea y se vaga entre lo que esta bien o mal… o lo q esta impuesto…. dejando a un lado el sentimiento de vivir una felicidad en toda su intensidad

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