Archivos Mensuales: marzo 2014

Todo sueño es sagrado

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Captura de pantalla 2014-03-04 a la(s) 11.43.51 AMHay sueños impresionantes, que alcanzan el plano de lo mitológico, este es uno de ellos: un joven sueña que camina por un sendero que lleva hasta un muro en el cual hay una puerta. La puerta conduce hacia un jardín. Mientras camina, hay una sensación luminosa en todo —en el día, en él y en una fuerza misteriosa que lo jala desde atrás—. Esta fuerza trata de que se detenga y se de la vuelta, que vea hacia sus espaldas. El joven camina decidido a mantener su marcha, sin mirar atrás. La fuerza es tan poderosa, sin embargo, que jala de él hasta hacerlo caer. Se golpea en la cara, contra el piso, pero se levanta sin regresar su vista hacia el camino por donde venía. La fuerza entonces lo deja avanzar hasta la puerta y abrirla. Entra al jardín. Este es el lugar al que deseaba llegar: un jardín hermoso, con flores, pero que posee ciertas plantas con espinas gruesas que deben ser cortadas. De pronto, el joven tiene un machete en la mano y corta las espinas. Hasta aquí el sueño. Al integrarlo detectamos dos planos. En el plano personal, el chico siente que su vida a entrado en crisis. Tras la separación con su pareja, ha emprendido con fuerza su regreso a la composición musical, que había relegado para cumplir con otras obligaciones y roles heredados desde su infancia (sus padres no veían con buenos ojos sus inclinaciones musicales). Siente que ese jardín hacia el que camina decididamente es su propósito, y que la fuerza que lo detiene es el pasado: la culpa, las obligaciones impuestas, el miedo a no poder, la desaprobación externa, etc. Se trata del sueño de un músico que vence sus condicionamientos emocionales para cumplir su destino. Adicionalmente, cabe reclacar, esa semana el joven había intentado volver con su pareja, pero ella lo había rechazado, con lo cual se sintió hasta cierto punto liberado de aquella duda, y necesitado de “seguir adelante con su vida”, dejando atrás ese matrimonio.

Desde un punto de vista religioso, sin embargo, se trata de un sueño numinoso: el joven se siente lleno de luz, al igual que al día y que la fuerza que lo detiene. También esta fuerza es sagrada y es experimentada como “luminosa”. Yo le recuerdo al joven las creencias gnósticas en las cuales el diablo es tratado como “hermano de Cristo” y colaborador de Dios (recordemos el céelebre prólogo en el Cielo de Fausto). Aquello que nos pone a prueba es parte de Dios. También las personas y condicionamientos que nos impiden avanzar en la vida tienen el propósito de despertarnos y convertirnos en lo que realmente somos. Tal el sentido de numerosas ordalías narradas en los mitos y leyendas de muchas culturas. Más profundamente, recuerdo el mito de la visita de Orfeo a los infiernos. Citando la Wikipedia: “En las orillas del río Estrimón, Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado, Orfeo tocó canciones tan tristes y cantó tan lastimeramente que todas las ninfas y todos los dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo (catábasis) en busca de su amada. Camino de las profundidades del inframundo, Orfeo tuvo que sortear muchos peligros; empleando su música, hizo detenerse los tormentos del inframundo (por primera y única vez), y, llegado el momento, ablandó los corazones de Hades y Perséfone, que permitieron a Eurídice que volviera con Orfeo al mundo de los vivos, pero con la condición de que él caminase delante de ella y no mirase atrás hasta que hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a la mujer. A pesar de sus ansias, Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto: ni siquiera se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien cuando pasaban junto a un demonio o corrían algún otro peligro. Orfeo y Eurídice llegaron finalmente a la superficie. Entonces, ya por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para ver a su amada; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, y aún tenía un pie en el camino del inframundo, así que se desvaneció en el aire, y esa vez para siempre.”

En el caso del joven músico que asiste a terapia, observo varias similitudes con el mito: necesita dejar algo y para ello debe resistirse al deseo de mirar atrás; pero a diferencia de Orfeo, el joven de mi consulta triunfa: no voltea a mirar atrás y la sagrada fuerza que lo pone a prueba lo libera para entrar, con su complacencia, en el Jardín (que prefigura la imagen del Paraíso). No mirar atrás, so pena de convertirse en estatua de sal, es lo que le sucede a Edith, la mujer del Lot, al huir de Sodoma, donde habían sido hecha prisionera. Estas mitologías confluyen en la visión de un ser humano que necesita abandonar su pasado para renovarse, insertándose en un conjunto de enseñanzas arquetípicas que dependen, en última instancia, del gran ciclo de Renovación de la Naturaleza: para llegar a la Primavera (el Jardín), hay que dejar atrás las cosas antiguas (el año previo), superar la tentación de quedarse fijado en las viejas estructura de identidad que nos hacen sufrir y que definen, en última instancia, la neurosis. El retorno de la mujer amada a la superficie de la tierra, abandonando el inframundo, en el mito órfico, corresponde en este sentido al regreso de la primavera.

El inconsciente humano posee estas estructuras arquetípicas grabadas y significadas como básicas para el crecimiento y la realización de un ser humano. Tal el sentido de lo que Jung entiende como “Proceso de individuación”.

¿Cómo ejercer la Psicomagia?

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MERCURIOPara las personas que están interesadas en la Psicomagia, pongo a su consideración algunos conceptos terapéuticos que le ofrecen bases para su ejercicio.

El acto psicomágico es un acto sanador, que ayuda a una persona a superar un síntoma. Por lo tanto lo primero que debemos saber es que el síntoma no puede ser superado si no confrontamos sus causas. El malestar emocional, en general, tiene su origen en lo que la psicoterapia bioenergética (Lowen) llama una personalidad contraída. En términos psicológicos hablamos entonces de neurosis: una persona neurótica es una persona que inhibe ciertos aspectos de su personalidad natural para sobrevivir emocionalmente en su medio ambiente temprano, generalmente su ambiente familiar. La figura de los padres y los roles que ellos cumplen son así fundamentales para entender la génesis de una neurosis.

Casi todos somos neuróticos, si no sanamos. La mayor expresión de esto es la coraza caracterológica (Reich), o bioestrategias (Kurtz).

Un buen muestrario de las tendencias caracterológicas más comunes es el que nos ofrece Ron Kurtz en su Psicoterapia basada en el cuerpo:

Estrategia sensible retraída:

Minimiza autoexpresión y/o contacto con los otros. Se refugia en el pensamiento y la fantasía.

Estrategia dependiente cariñosa:

Actúa como niña para conseguir apoyo

Estrategia autosuficiente:

Moviliza autoapoyo, prescinde de ayuda, busca desafíos.

Estrategia engañosa, dura generosa:

Esconde sus debilidades, inseguridad y miedo, aparenta dureza, actúa dándose importancia.

Estrategia engañosa, encantadora manipuladora:

Esconde sus verdaderas intenciones, encandila a los demás y los usa para lo que necesita.

Estrategia abrumada aguantadora:

Miedo a la iniciativa responsable. Se somete de mala gana. Resiste y dilata. Rol de víctima inocente.

Estrategia expresiva absorbente aferrada:

Dramatiza las cosas y los sentimientos para obtener atención y evitar la separación.

Estrategia ocupada sobrefocalizada:

Trabaja duro, sigue adelante, no deja que nada la distraiga, se refugia en la acción.

La personalidad neurótica es una personalidad reducida. Por ejemplo: una persona sensible retraída, que se refugia en el pensamiento y la fantasía, se siente fuera de contacto en el mundo. Tiene miedo al contacto, inseguridad en sus aproximaciones sexuales, timidez, etc. Según Fritz Perls, esto expresa una carencia, un “agujero” en su personalidad. Su fuerza, su seguridad, su ira, su autoconfianza corporal han sido alienadas y proyectadas fuera de él, sobre aquellas personas que son seguras, fuertes y agresivas, acrecentándolas negativamente, de manera que el sensible retraído ve a esas personas como prepotentes y amenazantes. Esta persona habrá reprimido su ira y será incapaz de sentir enojo, y si lo siente, lo inhibirá como algo peligroso, bajo el influjo de algún tipo de creencia caracterológica, por ejemplo: “Si me enojo se van a burlar de mí”, “Si digo lo que siento me van a rechazar” o “Soy débil”. Tiene desde su más tierna infancia una experiencia faltante de contacto y afecto profundo (probablemente no fue suficientemente acogido, nutrido afectuosamente y abrazado por su madre en sus primeros años de vida). Desde entonces su sensación crónica es de vacío y soledad.

Cuando Jodorowsky recomienda un acto psicomágico a una persona neurótica, éste se halla destinado posiblemente a cumplir uno o más de los siguientes objetivos:

1.- Que la persona se libere de la figura paterna o materna que lo domina en forma de introyecto o complejo del inconsciente, impidiéndole ser libre (por ejemplo en nuestro ejemplo, si el chico tuvo un padre aplastante, desafiarlo y vencerlo).

2.- Que la persona se identifique con la energía alienada (en el caso del sensible retraído de nuestro ejemplo, por ejemplo, con la ira).

3.- Que la persona tenga la experiencia faltante (en nuestro ejemplo que la persona se vuelva niño y sea abrazado y amado por su madre).

A lo primero llamamos liberación de un complejo parental. A lo segundo llamamos integración de la energía reprimida a la personalidad consciente. A lo tercero llamamos reparación emocional.

Si le pedimos a una persona sensible retraída que espere junto a un semáforo hasta que frente a un rojo vea un auto del mismo color y marca que el de su padre fallecido (a quien el recuerda siempre manejando ese auto y temiendo su llegada a casa), y le decimos que se ponga al frente y le impida avanzar cuando el auto se ponga en verde, estaremos realizando un acto psicomágico en los primeros dos niveles. Sin embargo, si deseamos que el acto sanador sea plenamente psicomágico, podemos apegarnos a las formas tradicionales de la magia, por ejemplo la magia imitativa. Le pediremso entonces a la persona que haga un muñeco que represente a su padre, para que luego le haga un discurso funerario y se despida de él echándole cenizas, mientras dice tres veces: ya no tienes poder sobre mí. A continuación empacará el muñeco y lo mandará a una dirección desconocida de un país, al otro lado del mundo. Luego de regresar del correo, se le prescribirá que sea parido de vuelta, por una amiga en el papel de Madre Universal, en una escena teatral en la cual sus amigos y parientes lo recibirán cariñosamente, con abrazos. También podría hacer lo mismo con un objeto que hubiese pertenecido al padre y que hubiese estado en estrecho contacto con él, como una camisa. Si le decimos a la persona que se ponga la camisa durante tres días mientras recuerda la forma en que su padre gobierna sus actos desde la infancia, y luego se la quite y la queme, habremos realizado también un acto psicomágico correspondiente, esta vez, a la modalidad de la magia contagiosa.

Como vemos, la creatividad es en el diseño de estas experiencias es infinita.

Si la persona del ejemplo alcanza persistentemente los tres objetivos (desalojar al padre castigador de su inconsciente; sentirse fuerte y capaz de confrontar a las personas para conseguir sus objetivos; sentirse profundamente amado y recibido en el Mundo, parte importante de él), su vida habrá cambiado. Habrá pasado de una personalidad contraída, a una personalidad expandida.

A partir de esto debemos entender que el acto psicomágico responde al concepto miltoniano de “metáfora sanadora”. Sólo que en el caso de Jodorowsky, la metáfora sanadora no es un relato, sino siempre un acto sanador, puesto que Jodorowsky otorga al acto (ligado a las imágenes y símbolos del inconsciente) una mayor potencia que a las palabras (pegadas generalmente a la razón y los conceptos), siguiendo en esto la impronta de Fritz Perls, quien trajo a la terapia occidental la mentalidad del “do it” y de los actos teatrales liberadores, desde la tradición de Jacob Moreno.

¿Dónde está entonces la originalidad de Jodorowsky?
En recuperar la estética irracional y el modus operandi de la ceremonia mágica tradicional a lo actos sanadores.

¡No en vano fue un artista surreaslista, un actor chamánico y un lector de tarot!

Habría otra categoría de actos psicomágicos, aplicada a personas con personalidad expandida y sana: Estas personas carecen ya casi de un inconsciente personal tóxico, en el sentido de deseos, impulsos o necesidades reprimidas (¡es completamente sí mismo! Por lo tanto, estará más cerca del inconsciente colectivo y podrá movilizar no solo sus energías personales, sino las del entorno a su favor: es aquí donde aparece la figura del mago: una persona emocionalmente sana, expandida, cuyo sentido de vida sobrepasa el margen de su identidad individual y se funde con el colectivo, creativamente.

Esta persona podrá realizar rituales psicomágicos en beneficio empresas artísticas, políticas, etc, con gran éxito para él y en provecho de la humanidad.