Archivos Mensuales: julio 2014

Autoaceptación: una clave para vivir

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Una de las observaciones de Fritz Perls se refiere al hecho de que gastamos mucha energía tratando de ser lo que anhelamos, en vez de usar dicha energía para ser lo que realmente somos. Esta fobia a nosotros mismos se basa en la oposición entre nuestra experiencia interna y el ideal de ser que nos hemos formado. Si me identifico como una persona razonable y madura, es posible que reprima en mí actitudes que considere irracionales e inmaduras, como el resentimiento y las ganas de burlarme de alguien, por ejemplo. ¿Y qué pasa si cedo a este impulso? Tal vez me sienta mal después, y mi crítico interno se apodere de mí, con su censura, para impedir que esto se repita. Se trata de los famosos auto-juicios: qué tonto fui, ¿cómo pude decir eso?, ¿qué me está pasando?, etc. En el ejemplo mencionado, se trata de reprimir impulsos o sensaciones molestas, pero conocidas. Hay casos, sin embargo, en los que esa represión se efectuó de manera completa en etapas tempranas, y el material reprimido se tornó inconsciente. Veamos un ejemplo: una persona se siente completa y totalmente fría, controlada, sin emoción. El sentimentalismo es algo que no entiende, algo ridículo y tonto a su manera de ver. Generalmente las personas que han reprimido hasta volver inconsciente una determinada parte de su personalidad (en este caso la sensibilidad), sienten fascinación o antipatía por aquellas personas en que esta cualidad se expresa con particular intensidad. Así, este hombre frío puede experimentar rechazo hacia una persona sentimental, y verla como patética o ridícula. Este fenómeno es el que ha dado lugar al estudio de las famosas “proyecciones”. Dentro de este contexto, auto-aceptarse significa integrar a nuestro ego consciente aquellos aspectos de nuestra naturaleza que hemos reprimido. El abnegado trabajador que obtiene alabanzas por su entrega incondicional, deberá aceptar su cansancio y su necesidad de límites; el hombre intelectual y contenido, a lo mejor deberá integrar su sensualidad y su deseo de contacto; la mujer positiva que nunca de desanima deberá aceptar su deseo de refugiarse en un hombre protector o de estar más tiempo con sus hijos, etc. Auto-aceptarse es dejar de intentar ser “alguien”, y permitirnos ser lo que somos. Si crecimos en una familia donde los valores eran el dinero y el éxito social, una persona introvertida y de temperamento artístico se puede sentir mal respecto a su manera de ser, y considerar que padece, por ejemplo de una tendencia depresiva o de un complejo de inferioridad. Por un lado sentirá una natural inclinación al silencio y la soledad, pero por otro lado se sentirá menos que las demás personas, más bulliciosas y desenvueltas, que lo rodean. Su falta de aprecio por los negocios será vista como una especie de síntoma. A lo mejor va a un psicólogo con el deseo de volverse extrovertido y “seguro de sí mismo”. En este caso, auto-aceptarse significará abandonar ese ideal de ser contrario a su naturaleza, y aceptarse distinto a sus padres y hermanos, para lo cual deberá, a su vez, desafiar los códigos familiares. Esto no es fácil. A lo mejor el muchacho estudia una carrera técnica y como parte del proceso de auto-aceptación deberá abandonarla, etc. Pero mientras más rápido lo haga y más amorosamente se auto-valore como un ser sensible e introvertido, orgulloso de su singularidad, más bienestar y congruencia habrá en su vida. ¡Lo curioso es que solo entonces esta persona abandonará naturalmente su introversión intensa y se sentirá más expresiva, más conectada con los demás! Esa es la magia de los procesos. Por eso en la psicoterapia transformacional apoyamos a las personas para que se auto-acepten y empiecen a caminar por el sendero de su auto-realización (para solicitar terapia, por favor escribir a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com). Quito-Ecuador.