¿Me siento víctima de mi pareja?

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Picture 31Muchas personas, cuando tienen un conflicto con su pareja, se victimizan, acusando al otro de controlador, desconfiado, temperamental, inútil o lo que sea. La verdad sea dicha: siempre que hay un conflicto, la dos partes suelen considerarse a sí mismas víctimas del otro conviviente. Es el otro quien debe cambiar, es el otro el que no me comprende y se cierra a mis razones y mis justas demandas. Si la mujer, por ejemplo, cuida de los hijos (los lleva al doctor, les compra la ropa, soluciona sus peleas, va al colegio, etc.), reclamará a su pareja que no la apoye en esto y la deje sola, “con todo encima”. A su vez, el otro lado reclamará por el apoyo económico que da a la familia, haciéndole a su pareja recordar lo difícil y cansado de su trabajo. Para él, ella es una mujer celosa, controladora y mal humorada; para ella, él es un hombre indiferente y cómodo… ¡Las variantes de esto pueden ser muchas! En todo caso, uno de los primeros pasos para la resolución de un conflicto es expresar plenamente el malestar de cada lado, para luego ponerse del lado del otro y sensibilizarse a sus necesidades, sin anteponerlas a las propias pero sin hacerlas de menos.

Sin embargo, no todas las necesidades son equivalentes. Una persona celosa puede tener la necesidad de que su pareja esté en contacto con ella y bajo vigilancia continua, lo cual no es en esencia, una necesidad, sino un temor basado en la inseguridad personal respecto al propio valor o el propio atractivo personal. Por eso, en un conflicto de pareja se deben reconocer las insatisfacciones de ambas partes, para luego entender de dónde emerge dicha insatisfacción, y quién es responsable de ella. Responsabilizar al otro de mis propias carencias y vacíos es un camino que conduce directamente a la frustración. Si un hombre cree que las confrontaciones emocionales son peligrosas y violentas, es probable que evite discutir con su mujer y calle sus desacuerdos, sometiéndose a los criterios de ella. Ella se molestará con su desgano y lo verá como falta de apoyo e iniciativa, lo cual dará origen a críticas reiteradas que el otro experimentará como injustas. Después de todo, ¿no está llevando una vida indeseable por ella? Y sin embargo, la agresividad de su mujer, que en principio imagina injusta, estará basada, al menos en parte, en su incapacidad de aceptar sus propios deseos como valiosos, en su incapacidad de ser sí mismo.

Es por eso que un diálogo para resolución de conflictos no solo es un diálogo entre ambas personas, sino de cada uno consigo mismo, para hacerse consciente de sus reacciones emocionales y su manera de actuar en el matrimonio. En esencia, si yo me hago consciente de mi propio ser, tomaré responsabilidad de mis propios actos y me expresaré de mejor manera con mi pareja. Dejaré, en suma, de victimizarme. Por eso, en la psicoterapia transformacional, apoyamos a las personas para que se hagan cargo de sus propias vidas y desarrollen su capacidad de confrontar los problemas valerosamente, pero con respeto, sensibilizándose por igual a las propias necesidades y las de su pareja (para una cita escribe a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com o llama a los teléfonos: 2285545, 0997330894, Quito).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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