¿Autoexigente o simplemente neurótico?

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bateristaPodríamos distinguir la auto exigencia legítima como el esfuerzo que una persona hace para alcanzar una meta anhelada, y como realización de su potencial humano. Un estudiante que tiene gran talento para el dibujo anatómico y se demora hasta la madrugada en un dibujo, excediendo las expectativas de su profesor, con el objetivo de realizar un trabajo del que pueda sentirse orgulloso, trabaja sin duda más de la cuenta. Es autoexigente, pero no se ha torturado para conseguir lo que deseaba: se esfuerza en alas del entusiasmo, con una finalidad que lo estimula. Su organismo, su deseo, está comprometido. Esta es una auto exigencia sana. Por otro lado está la auto exigencia neurótica, que podríamos llamar auto sometimiento o auto tortura; actividad que aflige a un individuo y, por desgracia, a quienes lo rodean. Si vives bajo el mandato —muchas veces inconsciente— de esforzarte para ser valorado (tienes que hacer algo importante o tu vida no tiene valor), o te empujas a ti mismo con dureza para lograrlo; si eres rudo contigo mismo y te acostumbras a serlo con los demás, detestando que se relajen, probablemente no eres autoexigente, sino simplemente neurótico.

La neurosis del trabajólico se distingue por la dificultad que tiene para relajarse y abandonar las obligaciones para tomar un descanso. Siente que debe lograr lo que se propone para poder respetarse a sí mismo. Tiene un miedo agigantado hacia la posibilidad del fracaso. Las delicias de hacer algo por el gusto que esto produce han desaparecido casi por completo: se trata de ganar, de conseguir un objetivo por sobre todas las cosas. Una obsesión que consume su energía y le impide fluir con los demás, estar presente en su hogar, estar abierto al placer y al tiempo perdido. En terapia he viso a algunos hombres y mujeres quejarse de que a su pareja “le falta empuje”. En muchos casos, son ellos los que no saben cómo relajarse, disfrutar del momento y dejar de exigir a su pareja que se amolde a sus expectativas. Tener un puesto laboral alto, casa, accesorios electrónicos, auto, vacaciones y universidades prestigiosas para sus hijos, ropa y trabajos bien remunerados, son la medida de que está haciéndolo bien. Su sueño no es suyo: es simplemente alienación a moldes establecidos y miedo al vacío, al encuentro con su propia esencia. Lo que “hay que hacer” supera con creces a lo que le hace feliz. Naturalmente, esto afecta a la relación y trae inevitablemente problemas, si el otro no comparte las mismas estrategias de apariencia. Pero aún en estos casos no tarda en llegar la crisis. Las confrontaciones y peleas recurrentes se vuelven insuperables.

Es por esto que en terapia apoyamos a las personas para que recuperen su sentido de vida y su orientación organísmica, superando creencias dolorosas sobre la necesidad de “triunfar” para sentirse importantes o valorados, inculcadas muchas veces por los padres, y que pueden ser sustituidas por la auto aceptación y el placer de vivir (para solicitar una sesión escribir a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com o llamar a los teléfonos: 0997330894 / 02 – 2285545, Quito)

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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