El hombre educado

Estándar

HombresElla hace “una escena”. Se pone intensa. Tú tratas de llevar las cosas con calma, de reducir la dosis de emocionalidad de tu pareja, sin conseguirlo. Es difícil, porque ella necesita explotar (gritar, llorar, frustrarse y reclamar cariño), y luego se deprime, quiere un abrazo que no quieres darle en ese momento pues estás irritado. Es como si necesitara de ti algo que no puedes darle: sensibilidad sin trabas, “sentimentalismo”; pero tú insistes en ver las cosas con calma, en analizar y proponer soluciones a los problemas que ella plantea. A propósito de esto, una comediante argentina decía: “Hombres, cuando su mujer trae un problema, no quiere una solución: quiere el problema.” Lo que sucede es que muchos hombres necesitamos protegernos de nuestras reacciones emocionales, a las que sentimos como amenazantes para la integridad del ego. La pareja entonces presiona con sus arrebatos emocionales y nos dividimos. Por un lado, tratamos de racionalizar las cosas y argumentar, mientras por dentro sentimos que vamos a “perder la cabeza”. Detrás de esto (bajo de la cabeza) las vísceras y el corazón, la vida emocional, permanece comprimida. Así como la mujer tiene dificultades para controlarse, nosotros tenemos dificultades para mostrar nuestros sutiles sentimientos y ser emocionalmente auténticos. Como resultado, nuestra rigidez causa en ella esa sensación de “distanciamiento” que tanto les molesta y que nosotros no podemos entender. Simplemente ella tiene mayor capacidad y necesidad de contacto. Por nuestro lado, el deseo de apaciguar y hacer las cosas manejables es una forma de asegurar nuestra estabilidad, pero con ello pagamos un enorme costo: alienar de nuestra identidad una buena parte de sensibilidad. ¿Por qué esto es así? Por educación. Por los procesos de crecimiento y los modelos aprendidos de masculinidad. Por eso en terapia, apoyamos a los hombres a procesar su personalidad y entrar en contacto con ese lado escondido, para aprender a fluir sin trabas en el contacto y confiar en nuestra expresión emocional. Curiosamente, cuando esto sucede, la mujer se regula, se vuelve más razonable y más serena… (Para pedir una cita terapéutica, escribir a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com o a veronicaavilasuarez@yahoo.com o llamar al teléfono: 2285545, Quito).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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