El resentimiento

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AmarradoEl resentimiento es una experiencia universal. Todos lo hemos sentido en uno u otro momento. Humano, demasiado humano, y sin embargo, el desarrollo personal pasa por encararlo, darnos cuenta de sus fuentes secretas para poder superarlo. Una cosa es sentir resentimiento ocasional ante un agravio por parte de una persona de la que esperábamos un comportamiento generoso, por ejemplo, y no indiferente o egoísta —la ruptura dolorosa, pero transitoria, de una expectativa—. Otra cosa es vivir desde el resentimiento, que el resentimiento sea un sentimiento crónico ante una persona o una situación permanentes: creer que el mundo me debe algo. Hace poco un amigo, actor de teatro, reclamó a las personas que hacían fila para entrar al cine que no fueran al teatro. Trataba a todas luces de avergonzarnos por este motivo. Estaba resentido de que todas esas personas gasten su dinero en ir a ver una película extranjera en vez de gastarla en ir a ver su obra. Un resentimiento crónico, porque día a día va a vivir en el mismo país, ante la misma indiferencia más o menos generalizada hacia el teatro. Resentimiento crónico, también, el del hijo que cree no haber recibido de su padres la misma educación, por ejemplo, que le dieron a su hermano. Al primero lo enviaron a una universidad privada, él no tuvo otra opción que ir a la universidad pública. Sentirse resentido implica la creencia correspondiente a merecer lo que no se recibe, y un odio persistente hacia las personas de las que se espera algo. Sin la expectativa de que otro haga por mí lo que yo imagino no poder hacer por mí mismo, no hay posibilidad alguna para el resentimiento. Es por eso que las personas resentidas no desarrollan auténtica autonomía ni aceptan al otro tal y como es, pues anteponen un ideal de ser a la realidad. Mi marido debería decirme que me quiere, mi jefe debería reconocer mi esfuerzo, la sociedad debería acudir a mi obra de teatro… Es triste aceptarlo, pero si tu padre no quiere sacrificarse para pagarte una mejor universidad, no hay nada que hacer. Lo aceptas y sigues adelante, o te endeudas con el Estado para pagarte la universidad que quieres. Resuelves tus asuntos por tus propios medios. Esperar que otros hagan por ti lo que no quieren o no pueden hacer es fuente inagotable de resentimiento y una gran pérdida de tiempo. Conlleva una percepción disminuida de sí mismo, una actitud de victimización interminable que impide crecer, moverse, desarrollar el potencial interior para el cambio. Muchas veces podemos modificar la realidad para cumplir con nuestros objetivos. Cuando esto es imposible, podemos cambiar nuestros objetivos por otros que sean viables. Nos adaptamos. Eso es todo. Por eso en terapia, apoyamos a las personas para que enfrenten sus resentimientos y acepten la realidad, movilizando sus propios recursos para la satisfacción de sus necesidades o el desarrollo de su potencial interior, liberando a los otros de nuestras exigencias infantiles de apoyo y reconocimiento (Para consulta, escribir a veronicaavilasuarez@yahoo.com o a adolfomaciasterapeuta@yahoo.com o marcar los teléfonos: 2285545 / 0997330894, Quito).

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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  1. me ha llegado tu mensaje en un momento en que estoy a punto de volver crónico el resentimiento.. gracias por eso, me hace reflexionar y miraré mejor mi vida hacia adentro.

  2. Entones si mi esposo quiere mas a sus amigos que a mi, debo aceptarlo asi nada mas? pero el resultado de yo tomar la misma actitud con el, termina mal vista, que no debo anteponer mis amistades a la familia. La diferencia es que el siempre lo ha hecho y yo sabiendo que esta mal lo hago. No entiendo.
    Mas alla de eso, no se que actitud tomar si me quedo sin resentimiento, debo amar a sus amigos que no soporto?

    • Expresa lo que sientes y si él no quiere cambiar, entonces enfrenta esa realidad y pregúntate qué quieres hacer al respecto. Elige. Parecería que en tu visión actual te estás victimizando. Resuelve cómoquieres vivir y hasta donde improta realmente lo que los demás opinen de ti. De ti depende tu bienestar en última instancia.

    • Gracias, Javier, lo hago cada vez que algo me llama la atención y tengo tiempo y es bueno saber por los mensajes que me envían que varias personas lo encuentra útil en sus vidas. Saludos, Adolfo.

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