La cabeza en la caja

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Cabeza en caja

Un hombre tiene problemas en su trabajo. Han despedido a un empleado en su sección y está sobrecargado con las tareas. Sale tarde y recibe mucha presión de su jefe, junto con un trato duro y descalificativo. No soporta más, pero dice que no tiene otra opción, pues si renuncia (como a ratos desea hacer) se quedará en el desempleo y su familia sufrirá las consecuencias cuando se quede sin dinero para pagar las pensiones escolares o para comprar la comida. Esta situación de estar “atrapado y sin salida” es común a muchas personas en crisis. El dilema es: “Caigo en las penalidades del desempleo o aguanto una situación de explotación laboral y maltrato”. Dicho dilema y la desesperación que produce, pueden ser como el misterio del huevo o la gallina. ¿Es de verdad dicho dilema el que produce desesperación, o es la desesperación la que produce el dilema? Desde un punto de vista terapéutico, podemos ver este segundo camino como viable. Es verdad que la situación laboral es difícil, pero tal vez admita una mejora. Es verdad que, si no admite mejora, tal vez sea conveniente renunciar, pero esto no significa necesariamente quedar para siempre en el desempleo. La fantasía catastrófica del desempleo no necesariamente cuadra con las reales posibilidades de esa persona.

Lo que aquí se muestra es la forma en que nuestra interpretación de la realidad se ve influida por nuestras actitudes y roles. Un mártir interpreta las situaciones como un mártir; un optimista las interpreta con optimismo; una persona pragmática, con pragmatismo. La importante es darnos cuenta del tipo de interpretación que realizamos y distinguirlo de la realidad. ¿Estamos siendo demasiado optimistas? ¿Estamos siendo demasiado pesimistas? En el caso mencionado, la persona siente que “debe seguir sufriendo en su trabajo para no fallarle a su familia”. Esta es una actitud de mártir. De suyo, probablemente, no sea la primera vez que se sienta así, y se trate de un rol que desempeña desde hace muchos años en determinadas circunstancias.

Si ese es nuestro caso, lo conveniente es despertar y darnos cuenta, mediante nuestro observador interno, de la relación que hay entre el dilema planteado (o aguanto o me quedo sin trabajo) y nuestra actitud. ¿Desde qué otra actitud se puede observar el momento vivido? ¿Qué otras maneras existen de enfrentar el momento? ¿Existen otras interpretaciones más satisfactorias o más productivas de lo que está sucediendo? Esto supone creer que existe la posibilidad de cambiar momentáneamente nuestra actitud ante el problema, para poder mirarlo con “nuevos ojos”. (Para pedir una cita terapéutica, escribir a: adolfomaciasterapeuta@yahoo.com / 0997330894 – 2285545, Quito-Ecuador)

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Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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