Archivos Mensuales: septiembre 2016

El niño interior

Estándar

cara-nin%cc%83o

¿Hasta qué punto debemos regresar a nuestro pasado para entender o resolver los problemas del presente? Es obvio que la infancia contiene eventos que marcan nuestra historia de vida y da cierto sesgo a nuestra personalidad. La mayoría de las veces, en terapia, los pacientes con los que trabajo se refieren espontáneamente a esa época de su vida, asociada a ciertos sentimientos. La niña que debió callar su abuso sexual lleva consigo no solo la memoria del secreto, sino una huella en su comportamiento sexual: sexo despojado de amor, rechazo al contacto o miedo a ser utilizada por sus parejas, etc. No se pasa por la presencia de un padre violento sin pagar los platos rotos y llevar en nuestro cuerpo la reacción de sumisión, ensimismamiento o rebeldía consecuente. Llevamos tatuada nuestra infancia en nuestros gestos y conductas, pero sobre todo en nuestros conflictos emocionales. Es ahí donde mejor se manifiestan estos “viejos asuntos infantiles”. Por eso, en ciertas escuelas de psicoterapia humanista, el trabajo con el niño interior recibe tanta atención. El principio es simple. El niño contiene las claves del malestar en el adulto; un malestar que conlleva fantasías infantiles en su interior, creencias respecto a sí mismo y el mundo que sirven de fundamento a los problemas actuales.

Pensemos en un adulto que desconfía de sus parejas y las investiga, con el temor a ser engañado. Si en el curso de la terapia descubrimos que tras la conducta de esta persona se oculta la creencia de que “no merece amor” o “todas las mujeres son engañosas”, nos preguntaremos, con razón, de dónde vienen tales creencias y qué experiencias les dieron origen. Es entonces cuando suele aparecer la figura del niño interior. Recuerdo a una mujer que me contaba cómo su padre la llevaba a comprar el pan y la dejaba jugando en un patio mientras se acostaba con la vecina, haciendo a la niña cómplice de su infidelidad. La culpa, junto con las consiguientes creencias: soy mala y los hombres engañan a las mujeres, la acompañaron durante su vida adulta, aun cuando ese episodio hubiese caído en el olvido. Pedirle que hable con la niña y la consuele, diciéndole que no todos los hombres son engañosos y que ella si merece el amor, es lo que sucedió apenas le pedí que imagine a la niña sentada frente a ella. Una experiencia maravillosa: la adulta confortando a la niña que ella fue, sanándola, dándole consuelo y ofreciéndole mensajes amorosos que disolvían las creencias negativas con las que había convivido. Porque al sanar a la niña dolida que llevaba dentro, la niña podía sanar a la adulta en que se había convertido, haciendo valer ese concepto de la psicoterapia contemporánea que dice que la memoria es maleable, ya que nuestra historia de vida es simplemente un relato, una interpretación cargada de sentimientos, medianamente basada en la realidad (para una cita terapéutica, escribir a adolfomaciasterapeuta@yahoo.com o llamar a 0997330894 / 2285545, Quito Ecuador).

Anuncios