La jaula invisible

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Discusión

Un mono mete la mano en una jaula dentro de la cual hay un banano. Aferra el banano y trata de sacarlo, pero no puede, pues las dimensiones de su puño con la banana se lo impiden. Cuando llega el trampero, queda atrapado sin soltar la banana y es capturado.

Esta legendaria e improbable manera de cazar monos es enormemente sugerente, si la utilizamos como metáfora de la manera en que algunas personas se quedan atrapadas en sus demandas irrealizables, haciendo de otro ser humano su propia jaula.

Veamos un ejemplo:

Un hombre fuerte y protector llora porque su esposa quiere divorciarse de él. Ella dice que no la deja ser libre y él le recuerda que siempre la ha apoyado, pero que no puede callarse cuando ve que va a cometer errores. Sólo la aconseja para evitar que ella sufra decepciones. Su esposa le dice que él no cambia, y él responde preguntándole qué cambio quiere que haga. “Que confíes alguna vez y me dejes hacer lo que quiero”, dice ella. “Pero quieres hacer un negocio que va a quebrar”, le explica él con angustia. “¿Cómo voy a saberlo si no me dejas vivir mi experiencia?”, pregunta ella. “¿Con mi dinero?”, pregunta él. “¿Ves? No vas a cambiar nunca, mejor sigo mi vida como siempre”, dice ella y piensa en su interior: Nunca voy a poder a tener nada mío. Si no es como el quiere, aquí no se puede hacer nada.

Ella ensueña a su pareja como un controlador. Al hacer esto, se aferra a su demanda de apoyo irrestricto e incondicional. Como esa demanda no puede ser satisfecha por él, ella confirma su creencia nuclear limitante: “No soy libre” y desplaza sobre él la responsabilidad de su malestar.

Él, a su vez, se aferra a su demanda inconsciente de gratitud de parte de las personas a las que protege. Como no se conecta con los sueños y necesidades que mueven a su pareja, sus sugerencias no son bien recibidas y debe observar, impotente, cómo su esposa se aleja de él, con lo cual se coloca él también en la posición de la víctima y confirma su creencia inconsciente: “Nadie valora mi esfuerzo”.

Si volvemos a la metáfora de la jaula con el banano, podemos decir que, en nuestra ingenuidad, muchas veces hacemos de nuestras relaciones interpersonales una jaula donde estamos atrapados a causa de nuestras demandas irrealizables, merced a las cuales desplazamos hacia el otro la responsabilidad de nuestro malestar. Soltar la exigencia infantil (tienes que confiar en mí, tienes que hacerme caso, etc.) nos hace libres y deja libre al otro de ser sí mismo.

Pero las cosas no son así de simples… Soltar el control del otro (dejar de manipular mediante roles) nos confronta con un miedo profundo a ser nosotros mismos y pararnos en nuestros propios pies (para atención de psicoterapia en línea, pedir cita al mail: amacias97@yahoo.com o por whatsapp al teléfono 0997330894)

Acerca de adolfomacias

Psicoterapeuta y facilitador de grupos, especializado en terapia transformacional. Profesor del Instituto de Desarrollo Personal Cre-Ser. Asesor en comunicación creativa y escritor. Ganó en el 2010 el premio nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara por su novela "El grito del hada".

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