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Caminar con el corazón

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camino-con-corazonSegún las enseñanzas brindadas a Carlos Castaneda por el brujo mexicano Juan Matus, para poder ser un guerrero, no basta con perder la importancia personal (llenar expectativas ajenas es un desperdicio de energía), se necesita, además, un camino con corazón. Si nuestro deambular en la vida es hermoso y vale la pena de ser vivido, las consecuencias de nuestros actos dejan de ser tan relevantes. No importa si hay otro trabajo más fácil y que pague más, escogeremos el que amamos, sin pensarlo dos veces. Sin embargo, la cultura en que vivimos insiste en algo muy diferente: tener una meta e ir tras ella, haciendo los sacrificios necesarios. Es la moral del éxito y del fracaso. El fracaso es la sensación de impotencia y la autocrítica interna experimentados cuando no conseguimos nuestro objetivo, pese a los intentos realizados. El fracaso es por lo tanto la contraparte del éxito, su sombra. Para poder caminar el camino del éxito (el “camino con ambición”), debemos tener interiorizada la imagen del éxito a lograr, y un crítico interno que se encargue de fustigarnos lo suficiente para llegar allá. Esta escisión interna mediante la cual nos aseguramos de “vencernos a nosotros mismos” (sobreponiéndonos al tedio y el vacío ocasionales), es el precio doloroso que pagamos por vivir fuera del instante, en tensión permanente hacia el futuro. La ansiedad anticipativa —o estrés— es por eso una enfermedad tan común en nuestra sociedad. Todo es “para ayer”, la plata no alcanza, corremos de un lado para otro, como si hubiera sentido (una meta), pero con la certeza íntima de que no lo tiene; certeza acrecentada ante la posibilidad de una muerte inmediata (enfermedad, vejez, accidentes). Podríamos entonces decir con Shakespeare que la vida es un cuento narrado por un demente, lleno de furia y sonido, pero que nada significa. Se vuelve entonces necesario “parar el mundo” por un momento. Parar el mundo es hacer un paréntesis y suspender los roles que jugamos mañana, tarde  y noche. Observarlos detenidamente para determinar la forma en que nos gobiernan, y desapegarnos de ellos. Así estaremos libres para entrar en contacto con nuestra energía sutil, en el aquí y el ahora: ser cazadores de poder. Paramos el mundo y cazamos poder cuando retomamos la energía invertida en “ser alguien”  y la utilizamos para ser lo que somos (a veces menos, pero también, a veces, mucho más de lo que pretendemos, y esto puede ser atemorizante). Despertar de la hipnosis social. Esto es lo que tratamos a apoyar en las personas cuando hacen un trabajo terapéutico: tomar conciencia de la manera en que usan su energía actualmente, despavilarse y descubrir si hay una mejor manera de sentirse vivas. Una manera que pueda llamarse, en justicia, un “camino con corazón” (para reservar una sesión terapéutica, llama al 0997330894 / 2285545  o escribe a adolfomaciasterapeuta@yahoo.com)

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